Saboreando a México
Saboreando a México es creado con la intención de retomar los dulces, los sabores y contrastes de la gastronomía tradicional mexicana.
martes, 7 de junio de 2011
lunes, 16 de mayo de 2011
Chiles en nogada

Hay diferentes versiones acerca de la aparición de este platillo en la mesa mexicana, se sabe que data de 1821, año en el cual Agustín de Iturbide firmó el Acta de Independencia de México y de los Tratados de Córdoba. Algunos cuentan que fueron las madres agustinas del Convento de Santa Mónica en Puebla las que al saber que don Agustín estaría en esa ciudad para celebrar su santo, el 28 de agosto, decidieron elaborar un platillo que recordara los colores de la bandera del Ejército Trigarante: verde, blanco y rojo, siendo justamente el mes en el que en ese estado se cosechan las nueces de Castilla y las granadas, se les ocurrió, después de mucho pensar, hacer esta maravilla de platillo.
Tomaron unos chiles poblanos, los asaron, pelaron y los limpiaron muy bien por dentro y a continuación procedieron a rellenarlos con un picadillo rico en ingredientes y sabores a base de carne de cerdo, jitomate, cebolla, ajo, frutas de la estación, nueces, almendras, piñones y diversas especias. Ya sólo faltaba, entonces, preparar la salsa con la que iban a cubrirlos, y qué mejor que hacer una muy original a base de nueces de Castilla frescas. Pusieron manos a la obra y lo primero que hicieron fue pelarlas perfectamente, quitándoles hasta el último pellejito de la delgada piel que las cubre, luego las molieron en el metate con queso fresco y un poco de azúcar; una vez bien remolida, la mezclaron con leche, le añadieron un poco de vino jerez y quedó lista: ni muy espesa ni muy aguada, con el punto perfecto para cubrir los chiles. Ahora sólo faltaba terminar el platillo. Capearon los chiles con huevo batido, los frieron, los acomodaron en sendos platones, los bañaron con la salsa y adornaron con rojos granos de granada y hojas de perejil, para lograr así los colores de la bandera.
Se puede afirmar que este platillo es uno de los más representativos, bellos y sabrosos de la gastronomía mexicana.
El Corazón De Cada Región
Lomo de venado asado con salsa de moras
Solo para que comiencen a imaginar el sabor de este delicioso platillo.
Ingredientes
- 1 lomo de venado
- 100 ml agua
- 75 ml vino tinto
- 50 g azucar
- 400 ml caldo de carne
- sal
- pimienta
- ramitas de romero
Instrucciones
Ponemos el agua y el azúcar en un puchero. Tras dos minutos de hervor, añadimos las moras, dejando que hierva otros dos minutos. Lo trituramos, colamos para refinar y reservamos.
Limpiamos bien el venado de tendones y huesos que pudiera tener. Salteamos estos recortes a fuego vivo; cuando han tomado color, agregamos el vino tinto y lo dejamos reducir; cuando está casi seco, incorporamos el caldo de carne y dejamos reducir de nuevo. Una vez que los recortes estén cocinados y hayan soltado sus jugos, lo colamos y dejamos reducir la salsa, hasta que tenga mucho sabor y esté tirando un poco a espesita.
En otra sartén salteamos a fuego vivo el lomo de venado. Cuando tiene un color uniforme por todas las partes, lo sazonamos y lo metemos a horno ya precalentado a 180º C. Lo dejaremos hasta que esté cocinado; según el tamaño y grosor del lomo, será unos 15 minutos. Una vez terminada la cocción del lomo, lo sacamos y dejamos reposar 3 minutos, para que los jugos se asienten y salga rosadito y bien caliente el punto centro.
Y listo a disfrutar........
El Pulque U Octli

Esta bebida, muy apreciada en el imperio mexica, se obtiene de las pencas del maguey cuando la planta está madura. Para ello se le arranca la yema o corazón y sus paredes se raspan hasta lograr una cavidad, de la que, unos días después, manará el aguamiel de las pencas durante un periodo que va de tres a seis meses.
El tlachiquero es el encargado de la extraer el líquido por medio de succión con un acocote, dos o tres veces al día, y de depositarlo en unabotija o pellejo (cuero de pulque), o en una castaña, anteriormente hecha de madera y en la actualidad de fibra de vidrio, para después vaciarlo en el tinacal, donde se fermenta. El aguamiel sin fermentar es un delicioso refresco, dulce y transparente. Una vez fermentado se convierte en octli o pulque, bebida embriagante que aún hoy en día se consume en muchos pueblos.
Nota:
Los magueyales de los Llanos de Apan y del Valle del Mezquital, en el estado de Hidalgo, han producido los mejores pulques desde que se tiene memoria.
El deliete de los chapulines!!!!
“Pruébalos, están muy ricos, saben a chicharrón...” -me dijo muy convencido mi amigo Arturo, mientras masticaba con gran deleite unos dorados y crujientes chapulines, que doña Chole había traído a la mesa en una cazuelita de barro verde.
Estábamos en Zacualpan, antiguo pueblo del estado de Morelos, donde el exótico platillo estaba en armonía con el mexicanísimo comedor tapizado de cazuelas de todos tamaños. Aunque el efecto estético de los refulgentes chapulines sobre el verde barro vidriado del recipiente que los contenía era extraordinario, para mí en ese momento el aspecto gastronómico no me resultaba tan alentador y por lo tanto decliné a probarlos; ni siquiera me animé a comer una patita, no obstante que Arturo me dijera con sorna: “Qué lástima, que no quieras, me los voy a acabar todos, me voy a tener que sacrificar...”, al tiempo que se preparaba más tacos de chapulines aderezados con salsa.
Ahora pienso que tal vez no los probé por el particular afecto que les tengo, ¿quién no conoce a estos musicales insectos que entonan, estridentes, sus veraniegos himnos nocturnales?
Los chapulines cantores me traen recuerdos de campo y tierra húmedos; de mi infancia intrigada por el sonido misterioso, emitido al unísono por gran cantidad de estos pequeños animales; en fin, evocan mis primeros contactos con la fauna, me transportan a esos paseos campiranos, cuando en compañía de otros niños, salíamos a “cazar” chapulines en los llanos de Azcapotzalco y regresábamos —para espanto de nuestras madres— sucios de pies a cabeza y con botes llenos de esos multicolores insectos.
Muy probablemente en esos mismos llanos, hace miles de años, otros niños, junto con mujeres y hombres que habitaron el Valle de México, también “cazaron” chapulines, pero no por diversión, sino para complementar su dieta.
La Comida Méxicana
En esta sección le presentaremos algunos de los platos típicos de la gastronomía mexicana. La comida mexicana es uno de los mayores atractivos para el turista. Todos tenemos la idea de que la comida mexicana es sumamente picante y que deberemos tener mucho cuidado en su consumo. Esto es relativamente cierto: algunas preparaciones con ajíes sumamente fuertes generan un ardor insoportable para quien no está acostumbrado. Sin embargo, no es usual que haya un plato que en sí mismo sea picante y otro que no, sino que mayormente se trata de la forma en que se prepara. Muchas veces se puede pedir que sea picante o que no lo sea, mucha comida mexicana no tiene en absoluto un efecto picante. No obstante, en caso de que usted por error o ignorancia dé con un platillo que al dar el primer mordisco le genere un ardor incontenible en la boca le recomendamos que no tome líquido. El líquido llevará el picante al esófago y al estómago provocándole una horrible sensación de quemazón interior y podría provocarle una gastritis. Lo que usted deberá hacer ante la sensación de picor será comer abundante pan o queso que actúan como neutralizadores o contenedores del ingrediente picante que usted haya comido.